En un salón colmado de gente y con la presencia de todos los embajadores, tuvo lugar hoy en Washington la sesión extraordinaria del Consejo Permanente convocada para analizar la actual situación en Honduras. La reunión se dio en el marco de las recientes elecciones presidenciales y parlamentarias que tuvieron lugar en Honduras el domingo pasado y la reciente decisión del Congreso de ese país de rechazar la restitución de José Manuel Zelaya en la presidencia hasta el término de su mandato en enero próximo.
José Miguel Insulza, Secretario General de la OEA abrió la reunión expresando su esperanza que Honduras pueda regresar al seno de la OEA, pero indicó que ello sólo será posible cuando ese país “alcance una verdadera restauración de su régimen democrático y los efectos del golpe del 28 de junio sean superados”.
En sus intervenciones, los embajadores entregaron la posición oficial de sus respectivos países y con ello mostraron una vez más la falta de consenso respecto del tema de Honduras. Particularmente divisorios fueron tanto el reconocimiento de las elecciones como la decisión del Congreso del pasado miércoles de no restituir a Zelaya.
Los países de la OEA parecen estar aglutinándose en torno a tres posturas diferentes. Argentina, Venezuela, Nicaragua, Ecuador, Paraguay y Brasil, entre otros, fueron enfáticos en rechazar las elecciones y desconocieron su legitimad por haberse llevado a cabo bajo un régimen de facto. Todos ellos abogaron por la inmediata restitución de Zelaya como única alternativa para una salida a la crisis. Por otra parte, Estados Unidos recordó que el acuerdo Tegucigalpa-San José fue acordado por ambas partes y por tanto la decisión del Congreso de no restituir a Zelaya debe ser respetada. Al mismo tiempo indicó que todos los actores deben hacer un esfuerzo de reconciliación y recomposición del orden democrático, bajo el liderazgo del presidente electo Porfirio Lobo. En esa misma línea, Canadá, El Salvador, República Dominicana y otros, con diversos matices y énfasis llamaron a concentrar las energías en la restauración del orden democrático, ya que afirmaron las elecciones en sí mismas no borran el golpe ni sus consecuencias.
Insulza expresó que debe crearse un gobierno de unidad nacional en lo inmediato y que luego de asumir, el presidente electo debe liderar un proceso que permita restaurar auténticamente la institucionalidad democrática. Si bien no todos los gobiernos estuvieron de acuerdo con él, en lo que sí hubo consenso fue que Honduras necesita con urgencia un proceso interno de reconciliación nacional.









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