Freedom House, la Red Latinoamericana y del Caribe para la Democracia, el Centro Carter y la Red Democracia Activa organizaron un evento durante la 41 Asamblea General de la OEA que está teniendo lugar en El Salvador. Las cuatro organizaciones convocaron a gobiernos y grupos de la sociedad civil a una mesa debate en torno al décimo aniversario de la Carta Democrática Interamericana y los desafíos de la democracia en la región. Un tema central del debate giró en torno a la necesidad de contar desde la OEA con un mecanismo independiente que brinde alertas tempranas para la prevención y protección de la democracia en la región. En representación de los gobiernos estuvieron autoridades de Estados Unidos, Uruguay, Venezuela, Colombia y Canadá. Además de los auspiciantes del evento, participaron la Fundación para el Debido Proceso Legal, Transparencia Internacional, Pro Acceso y la Alianza Regional por la Libertad de Expresion e Información, entre otras organizaciones.
Tras las palabras introductorias de Marcelo Varela, director asociado para las Américas Centro Carter, tomó la palabra la Embajadora de Estados Unidos Carmen Lomellin seguida por la Embajadora de Uruguay María del Lujan Flores, quienes presentaron un breve análisis de los 10 años de la Carta y sus opiniones respecto de los desafíos presentes y el rol que deben jugar los Estados de la OEA en la protección y fortalecimiento de la democracia. Jorge Santistevan de Noriega, miembro del grupo Amigos de la Carta Democrática, se explayó sobre una idea que viene circulando hace tiempo tanto dentro como fuera de la OEA: la necesidad de establecer una relatoría especial para la democracia. Santistevan, quien ejerció como defensor del pueblo de Perú en el periodo 1996 – 2000, se animó a proponer cuáles deberían ser los roles de un relator de la democracia de la OEA, enfatizando sobre la importancia de que esta relatoría se aboque a desarrollar tareas preventivas que impidan a priori quiebres institucionales y otras crisis políticas.
Casi todos en el auditorio reconocieron que esta propuesta, de prosperar y llegar a ser parte de la agenda de la OEA, encontrará más de un detractor dentro del organismo. Tanto los Estados como los actores de la sociedad civil que participen del proceso deberán enfrentar como principal reto el acordar una definición única de democracia sobre la que todos coincidan.
La agenda de la Asamblea de la OEA continúa estos días con importantes temas, sobre los que Derecho a Voz continuará informando, como la elección de nuevos miembros de la CIDH y la aprobación de un texto de resolución que establece criterios regionales para el derecho a la libertad de reunión y asociación.









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