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Publicado el 25 Marzo 2011

Informe sobre primer día de audiencias públicas en la CIDH

Comenzaron hoy en Washington las audiencias públicas de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) de la Organización de Estados Americanos (OEA). Directamente desde la sede de la OEA, Derecho a Voz brinda el siguiente informativo que resume los puntos más importantes llevados a la atención de la CIDH por organizaciones y activistas de derechos humanos de la región.

Intimidaciones y agresiones contra defensores de derechos humanos en Honduras:. Las consecuencias del golpe de Estado en Honduras continúan siendo tema de interés para la CIDH. En presencia de representantes del gobierno de Porfirio Lobo, organizaciones hondureñas denunciaron las constantes intimidaciones y agresiones que aún reciben por parte de funcionarios del gobierno. Advirtieron además que el gobierno sigue sin otorgar las medidas de protección para defensores de derechos humanos ordenadas por la CIDH. Al tomar la palabra, los representantes del Estado negaron todas las acusaciones. Ante una consulta del comisionado Felipe González sobre la cantidad de policías procesados por violaciones a los derechos humanos, uno de ellos se encontró en problemas al no poder ofrecer una respuesta clara y se comprometió ante la CIDH de enviar por escrito los datos solicitados.

Represión policial en las calles de Honduras: Un grupo de abogados hondureños de la zona norte del país acusó a la policía y al ejército hondureño de utilizar de manera desmedida la fuerza y de reprimir violentamente manifestaciones pacíficas. Los denunciantes informaron a la CIDH que las autoridades no investigan y que la falta de justicia y la impunidad “no hacen más que aumentar la represión.” En su descarga el Estado argumentó que la policía sólo “sale a la calle para prevenir la violencia e intentar dialogar con la gente.” De los cinco miembros del gobierno presentes, algunos se mostraron más abiertos a escuchar mientras que otros acusaron a las organizaciones de estar mintiendo e inclusive negaron que lo ocurrido en junio de 2009 fue un golpe de Estado.

Los derechos de las mujeres nicaragüenses: La audiencia empezó con la lectura, por parte de una de las peticionarias, del conmovedor testimonio de una joven nicaragüense que fue víctima de una agresión sexual, producto de la cual quedo embarazada. Seguidamente, las más diez organizaciones de derechos de las mujeres presentes informaron a la CIDH sobre la violencia sexual y la violencia intrafamiliar que sufren miles de niñas y mujeres en Nicaragua. Citando cifras del Instituto de Medicina Legal del 2009, informaron que 1 de cada 3 mujeres sufrieron violencia sexual en el país durante ese año, 1 de cada 4 víctimas era menor de 10 años y en tan sólo un periodo de dos años 198 niñas quedaron embarazadas producto de violencia sexual. Insistieron en que el Estado no investiga adecuadamente estas agresiones y que las víctimas son estigmatizadas e ignoradas. Denunciaron además la penalización del aborto terapéutico, lo cual despertó el interés de uno de los comisionados de la CIDH quien pidió más información sobre este tema. La CIDH expresó su interés de realizar una visita al país para dialogar de manera más fluida con el gobierno y la sociedad civil, pero no obtuvo respuesta.

Derechos políticos en Nicaragua: Otra audiencia con pocos puntos de acuerdo. Activistas nicaragüenses presentaron un video en el que se ve a grupos de choque agrediendo a periodistas y a opositores al actual gobierno. Denunciaron irregularidades y violaciones a los derechos políticos en el actual contexto electoral y pidieron a la CIDH que realice una visita para constatar lo denunciado. En respuesta, uno de los representantes del Estado acusó a las organizaciones de recurrir a la CIDH con fines políticos. Recordando el artículo de la Convención Americana que obliga a los Estados a ofrecerle todas las garantías a las organizaciones peticionarias, el comisionado Felipe González recordó que “no corresponde descalificar a las personas que solicitan las audiencias, esto ha ocurrido en audiencias anteriores y me parece muy grave,” expresó para luego increpar sobre las medidas que tomado el Estado para frenar lo denunciado. “Hay fuerzas de choque en todo el mundo, eso pasa en todos los países del mundo” fue la respuesta del Estado.

Defensores y Defensoras en América del Sur: La audiencia sub-regional del día estuvo enfocada en la entrega de un informe a la CIDH sobre los mecanismos utilizados para acallar el trabajo de los defensores de derechos humanos y la criminalización del movimiento: El uso de leyes antiterroristas, la intimidación a defensores por utilizar el sistema interamericano, el uso de decretos legislativos para criminalizar la protesta social, el espionaje ilegal, las acusaciones por sabotaje y terrorismo a activistas, las amenazas y las campañas intimidatorias. Todo esto no se investiga informaron los asistentes, quienes además expresaron su preocupación por la tendencia a querer disolver organizaciones y las restricciones impuestas al financiamiento externo. Con el apoyo de la Fundación para el Debido Proceso (DPLF), representantes de Colombia, Ecuador, Perú, Paraguay y Brasil presentaron toda esta información ante la CIDH. Días antes de la audiencia, activistas bolivianos no se animaron a viajar a Washington para participar de la audiencia debido a las intimidaciones de que son víctima por parte del gobierno de Evo Morales.

Otras audiencias: La CIDH también fue informada sobre los despidos que sufrieron un grupo de jueces hondureños por oponerse al golpe de Estado de junio de 2009, la discriminación racial contra la población afrodescendiente en Uruguay, mujeres migrantes en la región andina, la niñez mapuche en Chile, orientación sexual e identidad de género de la población haitiana, las medidas de protección para mujeres y niñas en campamentos de desplazados forzados en Haití y derechos humanos en Jamaica.

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Publicado el 10 Enero 2011

Valenzuela: “La polarización en la región es artificial”

Arturo Valenzuela, Subsecretario Adjunto para Asuntos del Hemisferio Occidental del gobierno de Barack Obama, señaló que los intentos por dividir políticamente a la región han resultado en una “polarización artificial”, ya que en realidad existe consenso político sobre temas fundamentales de interés tanto para Estados Unidos como para América Latina. Con cifras de Latinobarómetro en mano que indican una mejoría de diez puntos en la opinión de los latinoamericanos sobre Estados Unidos respecto de hace dos años, Valenzuela aseguró que los puntos de encuentro sobresalen sobre las diferencias.

Las declaraciones las hizo la semana pasada en un evento en Brookings Institution en Washington, que tenía como objetivo analizar la política norteamericana a América Latina bajo la administración Obama. Sobre los temas prioritarios del gobierno estadounidense hacia América Latina, Valenzuela mencionó la seguridad ciudadana particularmente en México y Centroamérica, la reconstrucción en Haití, el regreso de Honduras a la OEA, la ley habilitante en Venezuela, la situación en Cuba y la búsqueda de nuevas vías para implementar la Carta Democrática.

Al referirse a Honduras, Valenzuela opinó que si bien existen desafíos pendientes, el país centroamericano ha hecho avances en temas de derechos humanos y estado de derecho y debería ser readmitido en la OEA. Sobre Venezuela, no titubeó en manifestar la gran preocupación de su gobierno por los efectos que puede tener para la democracia venezolana la reciente aprobación de la ley habilitante, la cual le da al presidente Chávez el poder de gobernar por decreto durante los próximos 18 meses. Sin dar mayores detalles, Valenzuela dejó entrever que así se lo habían dejado saber a las autoridades venezolanas. No obstante, el representante reafirmó el interés de Estados Unidos de mantener relaciones diplomáticas “en el marco de un dialogo franco” con Venezuela y lamentó el rechazo de Chávez a la nominación de Larry Palmer, como Embajador de Estados Unidos en Venezuela. Minimizó asimismo el efecto que pueda tener para la región la inminente conformación de un nuevo Congreso norteamericano con mayoría republicana en la Cámara baja: “No preveo grandes cambios ya que no existen grandes diferencias entre demócratas y republicanos respecto de las prioridades para la región”, aseguró.

Antes de irse, el representante de Obama fue consultado acerca de cuál era su mayor frustración en el diseño de la política hacia la región. Valenzuela respondió diciendo que lo más difícil era “entender que todo proceso de cambio lleva tiempo”, para luego aclarar que prefería enfocarse en los aspectos positivos de la relación de Estados Unidos con América Latina. Al cumplirse este mes dos años de Obama en el poder y con los efectos de la luna de miel ya ampliamente olvidados, si no se aceleran los tiempos puede que Valenzuela corra el riesgo de convertir su frustración de hoy en una desilusión permanente.

La voz de los expertos

La conferencia en la que participó Valenzuela se dio en el marco de la presentación de la última publicación del Brookings Institution, “Shifting the Balance: Obama and the Americas”, editado por Abraham F. Lowenthal, Theodore J. Piccone, y Laurence Whitehead. En el texto, expertos de la región repasan y señalan los principales avances y desafíos de la política de la administración Obama hacia América Latina tras dos años de gobierno demócrata. Estas fueron algunas de las reflexiones de los autores durante el evento:
- Las expectativas de los países de la región puestas en la elección de Obama fueron incumplidas y el entusiasmo inicial se ha esfumado.
- Estados Unidos debería fortalecer su relación con Brasil y ya ha dado un paso en esa dirección. Así lo demostró Hilary Clinton, Secretaria de Estado, al asistir a la asunción de Dilma Rousseff en Brasil.
- El gobierno de Obama debe desarrollar un enfoque conjunto con México y con los países de Centroamérica para la solución de problemas de interés común.
- Obama se encuentra en el momento más adecuado para impulsar una reforma migratoria y, de cara a una posible reelección, debería prestar especial atención a las demandas del electorado latino.
- Se deben encontrar los mecanismos adecuados para fortalecer de una vez la Carta Democrática de la OEA. Se propone crear un fondo especial en apoyo a la democracia y la creación de una relatoría especial sobre democracia.

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Publicado el 02 Diciembre 2010

Audiencia sobre la región en el Congreso Americano

Miembros del Comité de Relaciones Exteriores del Senado norteamericano recibieron ayer en audiencia a expertos de la región para escuchar sugerencias sobre el camino que debe seguir Estados Unidos en sus relaciones con América Latina. Presidida por el Senador Demócrata Christopher Dodd, la audiencia comenzó con la intervención de los expertos seguida de los comentarios de los senadores. Además del Senador Dodd – cuyo mandato termina a fin de año-, también asistieron los Senadores Richard Lugar y Robert Menéndez. En representación de la sociedad civil, estuvieron Mark Schneider del International Crisis Group, Cynthia Arnson del Woodrow Wilson Center, Joy Olson de la Washington Office on Latin America (WOLA) y Jaime Daremblum del Instituto Hudson.

Casi todos coincidieron en un punto: la necesidad de redefinir la política exterior de Estados Unidos hacia América Latina teniendo en cuenta las dinámicas políticas cambiantes y el actual desarrollo económico en la región que posiciona de manera diferente a la primera potencia del mundo. Joy Olson de (WOLA) señaló la importancia de que Estados Unidos abandone la práctica de mirar a la región a través de los ojos de la Guerra Fría, entendiendo los importantes procesos políticos por los que ésta está atravesando. En uno de los segmentos más fuertes de su presentación, Olson no titubeó en señalar ante los senadores que, en materia de derechos humanos, Estados Unidos “ha perdido credibilidad en la región”. Esta carencia, argumentó la directora de WOLA, se debe en parte a la todavía existente prisión de Guantánamo como también a la negativa de Estados Unidos de firmar y ratificar la Convención Americana sobre Derechos Humanos, aceptando la competencia de la Comisión y la Corte Interamericana de Derechos Humanos. Cynthia Arnson, por su parte, hizo énfasis en que al diseñar su política exterior, Estados Unidos debe tener en cuenta la diversidad que existe entre los países de América Latina y reconocer la actual influencia de otros países como China y Rusia en la región. Mark Schneider se refirió a la desigualdad y la exclusión social como los problemas más graves en América Latina y sugirió que se incremente la inversión en el área educativa. También reconoció los avances logrados por la Comisión Internacional contra la Impunidad en Guatemala (CICIG) y propuso replicar la experiencia en otros países de la región. En materia de seguridad, Schneider resaltó los avances logrados a través de la Iniciativa Mérida pero expresó su preocupación por la expansión del narcotráfico y el crimen organizado en los países centroamericanos que tienen menor capacidad de respuesta que México. Jaime Daremblum coincidió con Schneider sobre la necesidad de invertir más en educación como vehículo para el desarrollo económico e instó a Estados Unidos a incrementar sus fondos en esa área. Respecto de Cuba, Daremblum se mostró escéptico sobre las señales de cambio manifestadas por el gobierno de Castro y recomendó esperar a que se den transformaciones más sustantivas en la política doméstica antes de modificar la política exterior hacia la isla.

Al finalizar las presentaciones de los expertos, llegó el turno de los senadores, quienes coincidieron en la necesidad de reformular la política exterior hacia la región y aprovecharon para hacer sus preguntas y comentarios. El crecimiento económico de Brasil, la reconstrucción de Haití, la situación en Honduras, el rol de la Organización de Estados Americanos (OEA) y las relaciones entre Venezuela y Colombia coparon gran parte de la discusión. El senador Menéndez recibió positivamente varios de los temas señalados pero insistió en que es también deber de la OEA asumir un rol protagónico en la región para lo cual es necesario reformar el organismo. Lugar –- coincidió en la necesidad de adoptar un enfoque más comprensivo de la región en el que se busque el consenso y no la crisis. Respecto de Venezuela, sin embargo, subrayó que Estados Unidos no debe ignorar las amenazas contra la democracia producto de las acciones del presidente Hugo Chávez y que también es necesario el consenso de la región en ese tema.

Tras dos horas de debate, la audiencia llegó a su fin y con ello la tarea de monitorear si se definen cambios en la política exterior de Estados Unidos hacia la región.

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